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De acuerdo con las reseñas, The Boys sigue siendo la serie más depravada y deliciosamente desquiciada de la televisión, con una temporada que equilibra con destreza la sátira social y el peso dramático en igual medida. Se dice que en cuestión de fórmula, el programa no ofrece prácticamente nada nuevo o innovador, retomando las bases cimentadas por las anteriores entregas para cubrir aún más terreno de su mundo caótico, con una historia llena de gags irreverentes, temas de actualidad y secuencias de acción ridículas que crean el cóctel más potente y entretenido posible.

Aunque esta adaptación conoce su identidad y se apoya fuertemente en ella, los reporteros sugieren que uno de los principales aciertos de esta entrada, por más raro que suene, es alejarse drásticamente de sus orígenes en los cómics, en pro de empujar la trama hacia adelante de manera congruente: tanto los personajes como la historia siguen creciendo y evolucionando con mayor libertad sin perder el sello que cautivó a las audiencias en primer lugar.

El excelente desarrollo de personajes no es ajeno a esta serie, y en esta temporada ese departamento siendo convincente, incluso cuando los protagonistas se aventuran en un territorio moralmente gris. Para los críticos, esto se ve elevado por un elenco deslumbrante que continúa brindando actuaciones sólidas y nos vende por completo en el mundo de The Boys, tan caricaturesco, extravagante y asqueroso como es. En los diversos comentarios emitidos, se puede leer que el Homelander de Antony Starr sigue siendo uno de los aspectos más sólidos del programa, pero es Jensen Ackles como Soldier Boy quién se roba el show en esta ocasión. El drama de Amazon se ha caracterizado por ser una mirada escalofriantemente sobria en el espejo de la sociedad norteamericana, y aunque este capítulo no siempre es tan inteligente como cree con lo que tiene que decir sobre el estado del mundo, al menos se divierte mucho al transmitir sus mensajes, que afortunadamente no empantanan la historia.

Finalmente, la tercera temporada de The Boys puede definirse como la entrada más ambiciosa del programa hasta el momento, alcanzando un nuevo nivel de excelencia mientras se transforma en algo mucho más perturbador como resultado. Con toda la sangre, desnudez que los fanáticos esperarían, la serie continúa siendo una subversión importante del género de superheroes que no desperdicia la oportunidad de invitarnos a la reflexión, incluso en sus momentos más obscenos y gráficos.

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